En general un juguete tiene por objetivo la recreación, sin exceptuar otras funciones como la formación, el aprendizaje, el desarrollo o estimulación de los aspectos intelectual, psicológico, sensorio-motriz y de convivencia social, entre otros. Es en los niños en que el juguete es un concepto imprescindible y en el que toma su máximo valor en el contexto del desarrollo humano. La función del juguete en los niños es la de apoyar el desarrollo de múltiples aspectos de éste, tanto el físico como el psicológico. Es a través del juguete que los niños exploran, descubren, aprenden e interactúan con múltiples objetos y problemas que forman una parte importante de su adecuado desarrollo como individuos.
Los juguetes para niños y niñas suelen diferir en temática, teniendo por lo general un reflejo en la vida adulta de su propia cultura. Así, por ejemplo, muchos juguetes para niñas representan tareas adultas típicamente femeninas, tales como la crianza (muñecas); mientras que muchos juguetes para niños incluyen típicamente elementos bélicos o de acción: armas, automóviles, caballos.
Las investigaciones han comprobado que existe más similitud que diferencias entre ambos sexos en cuanto a la elección de los juguetes. Esto entra en contradicción con algunos axiomas existentes históricamente en esta problemática del juego infantil: que los varones gustan más del juego activo y organizado, que las niñas prefieren los de carácter pasivo, de naturaleza generalmente sedentaria, y que estas diferencias son más notables alrededor de los 8-10 años de edad. Si bien es cierto que existen diferencias morfológicas entre los niños y las niñas, estos se relacionan mucho con el tipo de interrelación que sea habitual en el juego, y con los patrones culturales en determinada comunidad educativa.
Cuando los niños y las niñas tienen iguales oportunidades de acceso a los diferentes juegos y juguetes, y no existen a su alrededor criterios y acciones de los adultos, prohibiendo o permitiendo uno u otro tipo de juegos, se observa que hembras y varones seleccionan generalmente los mismos juguetes en las edades más tempranas, y que solo a partir de la edad preescolar, básicamente por el reforzamiento educativo y social es que comienzan a observarse mayores diferencias.
La experiencia del centro infantil respecto a los juegos de roles comprueba que en juegos tan típicamente denominados como femeninos, como es el de la familia o "las casitas", cuando no existe una reprobación social, tanto los niños como las niñas participan de estos juegos, asumiendo sus roles respectivos, y manipulando indistintamente muñecas, utensilios de la cocina, juguetes y elementos de juego que reflejan las diversas acciones hogareñas: limpiar, planchar, lavar, entre otras. Esto no causa, por supuesto, problemas en la identificación sexual.
De igual manera, en un juego habitualmente considerado de "varones", como el de los constructores, las niñas también asumen roles de albañiles, carretilleros, choferes, al igual que los niños. Es obvio que la elección de los diversos juguetes estará entonces más relacionada con los propios intereses que determinada por los sexos.
Los problemas de identificación sexual no están dados porque el niño o la niña utilicen un tipo específico de juguetes, esto es un efecto, y no una causa de estos problemas, que la experiencia clínica demuestra está muy en estrecha dependencia de las particularidades de la dinámica hogareña, generalmente muy patológica en estos casos.
No obstante, los niños suelen ser más activos y dinámicos que las niñas, y hay investigaciones que señalan la existencia de diferencias caracterológicas, que se consolidan hacia mediados de la edad preescolar, y que como consecuencia de ello sus juegos pueden ser más movidos y menos sedentarios que los de las niñas, esta verdad evidente no tiene que ver nada con un origen sexual, sino con patrones de educación y socialización. De esta manera, aunque niños y niñas jueguen a lo mismo, y usen los mismos objetos-juguetes, el juego de los primeros siempre será de una mayor intensidad corporal y dinamismo. Lo importante entonces no es definir juguetes para niños y niñas, sino su relación con la esfera afectivo-motivacional y las particularidades físicas y motoras.
Además, los padres también influyen en los juguetes que los niños y niñas quieren usar. Hay muchas niñas a las que les gustan más jugar con una pelota o un coche que jugar con una muñeca o unas cocinitas, pero muchos padres les dicen lo que son para niños o niñas y les compran juguetes que a ellos no le gustan. Eso no está bien puesto que eso les condicionará para el futuro y no tiene nada de malo que una niña juegue con una balón o un niño con una muñeca.
Los anuncios de televisión son unos de los causantes de la diferencia de sexo a la hora de utilizar unos juguetes o otros, ya que cuando se anuncian juguetes como muñecas y cosas de la casa pues salen jugando niñas y no niños, y a diferencia, cuando salen juguetes como coches y muñecos de lucha pues salen niños anunciándolos y ni niñas. A esto hay que añadirle los colores típicos de rosa y azul para diferenciar niños de niñas y la música que se pone al anunciarlos, en los de niñas salen canciones lentas, alegres, sensibles y cantadas por una mujer, y en los de los niños salen canciones más rápidas, cantadas por chicos y menos cariñosas.
Normalmente los niños cuando conocen a un niño que juega con muñecas lo llaman "mariquita" y cuando ven a una niña que juega con coches o balones la llaman "marimacho", eso no es así, eso hay que cambiarlo.
LOS JUGUETES PARA LOS NIÑOS
En general un juguete tiene por objetivo la recreación, sin exceptuar otras funciones como la formación, el aprendizaje, el desarrollo o estimulación de los aspectos intelectual, psicológico, sensorio-motriz y de convivencia social, entre otros. Es en los niños en que el juguete es un concepto imprescindible y en el que toma su máximo valor en el contexto del desarrollo humano. La función del juguete en los niños es la de apoyar el desarrollo de múltiples aspectos de éste, tanto el físico como el psicológico. Es a través del juguete que los niños exploran, descubren, aprenden e interactúan con múltiples objetos y problemas que forman una parte importante de su adecuado desarrollo como individuos.
Los juguetes para niños y niñas suelen diferir en temática, teniendo por lo general un reflejo en la vida adulta de su propia cultura. Así, por ejemplo, muchos juguetes para niñas representan tareas adultas típicamente femeninas, tales como la crianza (muñecas); mientras que muchos juguetes para niños incluyen típicamente elementos bélicos o de acción: armas, automóviles, caballos.
Las investigaciones han comprobado que existe más similitud que diferencias entre ambos sexos en cuanto a la elección de los juguetes. Esto entra en contradicción con algunos axiomas existentes históricamente en esta problemática del juego infantil: que los varones gustan más del juego activo y organizado, que las niñas prefieren los de carácter pasivo, de naturaleza generalmente sedentaria, y que estas diferencias son más notables alrededor de los 8-10 años de edad. Si bien es cierto que existen diferencias morfológicas entre los niños y las niñas, estos se relacionan mucho con el tipo de interrelación que sea habitual en el juego, y con los patrones culturales en determinada comunidad educativa.
Cuando los niños y las niñas tienen iguales oportunidades de acceso a los diferentes juegos y juguetes, y no existen a su alrededor criterios y acciones de los adultos, prohibiendo o permitiendo uno u otro tipo de juegos, se observa que hembras y varones seleccionan generalmente los mismos juguetes en las edades más tempranas, y que solo a partir de la edad preescolar, básicamente por el reforzamiento educativo y social es que comienzan a observarse mayores diferencias.
La experiencia del centro infantil respecto a los juegos de roles comprueba que en juegos tan típicamente denominados como femeninos, como es el de la familia o "las casitas", cuando no existe una reprobación social, tanto los niños como las niñas participan de estos juegos, asumiendo sus roles respectivos, y manipulando indistintamente muñecas, utensilios de la cocina, juguetes y elementos de juego que reflejan las diversas acciones hogareñas: limpiar, planchar, lavar, entre otras. Esto no causa, por supuesto, problemas en la identificación sexual.
De igual manera, en un juego habitualmente considerado de "varones", como el de los constructores, las niñas también asumen roles de albañiles, carretilleros, choferes, al igual que los niños. Es obvio que la elección de los diversos juguetes estará entonces más relacionada con los propios intereses que determinada por los sexos.
Los problemas de identificación sexual no están dados porque el niño o la niña utilicen un tipo específico de juguetes, esto es un efecto, y no una causa de estos problemas, que la experiencia clínica demuestra está muy en estrecha dependencia de las particularidades de la dinámica hogareña, generalmente muy patológica en estos casos.
No obstante, los niños suelen ser más activos y dinámicos que las niñas, y hay investigaciones que señalan la existencia de diferencias caracterológicas, que se consolidan hacia mediados de la edad preescolar, y que como consecuencia de ello sus juegos pueden ser más movidos y menos sedentarios que los de las niñas, esta verdad evidente no tiene que ver nada con un origen sexual, sino con patrones de educación y socialización. De esta manera, aunque niños y niñas jueguen a lo mismo, y usen los mismos objetos-juguetes, el juego de los primeros siempre será de una mayor intensidad corporal y dinamismo. Lo importante entonces no es definir juguetes para niños y niñas, sino su relación con la esfera afectivo-motivacional y las particularidades físicas y motoras.
Además, los padres también influyen en los juguetes que los niños y niñas quieren usar. Hay muchas niñas a las que les gustan más jugar con una pelota o un coche que jugar con una muñeca o unas cocinitas, pero muchos padres les dicen lo que son para niños o niñas y les compran juguetes que a ellos no le gustan. Eso no está bien puesto que eso les condicionará para el futuro y no tiene nada de malo que una niña juegue con una balón o un niño con una muñeca.
Los anuncios de televisión son unos de los causantes de la diferencia de sexo a la hora de utilizar unos juguetes o otros, ya que cuando se anuncian juguetes como muñecas y cosas de la casa pues salen jugando niñas y no niños, y a diferencia, cuando salen juguetes como coches y muñecos de lucha pues salen niños anunciándolos y ni niñas. A esto hay que añadirle los colores típicos de rosa y azul para diferenciar niños de niñas y la música que se pone al anunciarlos, en los de niñas salen canciones lentas, alegres, sensibles y cantadas por una mujer, y en los de los niños salen canciones más rápidas, cantadas por chicos y menos cariñosas.
Normalmente los niños cuando conocen a un niño que juega con muñecas lo llaman "mariquita" y cuando ven a una niña que juega con coches o balones la llaman "marimacho", eso no es así, eso hay que cambiarlo.